Esposos y ¿enemigos?

Martes, 24 de Octubre de 2017 11:44

No existe vacío más grande que aquel que dejan las malas parejas a la hora de la crianza. Es definitorio, cuando nuestra relación de matrimonio está desgastada y en la cuerda floja, los primeros en caer al precipicio son nuestros críos.

Los niños necesitan ser cuidados, eso no es negociable. pero cuando hablamos de cuidados, no solamente nos referimos a brindarles alimento, ropa y un techo bajo el cual vivir. La mejor manera de garantizar que nuestros hijos crezcan con modelos saludables es brindándoles modelos de amor seguro, respetuoso y donde el diálogo prevalezca como herramienta de salvación.

Pero, ¿qué sucede cuando la pareja está más concentrada en sus propias problemáticas? Los críos, que saben leer perfectamente las entre líneas de un guión de pelea, aprovechan el descuido y empiezan a tomar el control del hogar.

Hay algunas claves -de un listado más amplio- con 13 consejos para fracasar en pareja, del médico argentino Jorge Daniel Moreno, que nos pueden ayudar a detectar problemas de rivalidad en el matrimonio y que dada la experiencia que comparto en la conferencia Re-educarnos para Educar son cruciales de corregir si pretendemos llevar una crianza efectiva.


Los matrimonios que están en la cuerda floja:

1.- Dicen una cosa, hacen otra.

2.- Pasan la factura.

3.- Invalidan a su pareja.

4.- Idealizan, se decepcionan y luego denigran.

5.- Usan las tres “R” fatales en un matrimonio: reclaman, reprochan y recriminan.


El problema más frecuente que cometen las parejas en vías de destrucción, es infravalorar la capacidad de comprensión de los más pequeños, creen -o quieren confiar- en que no se dan cuenta de lo que sucede entre papá y mamá.

Confían de manera ciega en que el vínculo del amor fraternal, puede suplir todo. Pero la realidad es que no hay nada mejor que educar con amor sano a un niño, en lugar de tener que reparar un adulto que ha concebido de la manera más confusa los límites del amor.

Los hijos, de la edad que sean, necesitarán autonomía en su proceso de crecimiento, pero jamás dejan de requerir límites. Y éstos, son imposibles de definir en donde la guerra campal de la pareja, es la constante.


El rechazo, la apatía, la indiferencia, la agresividad, son emociones que se “aprenden” en el entorno familiar, o peor aún, se asimilan como normales al verlas manifiestas en nuestros más emblemáticos maestros de vida: la madre y el padre. Nuestros críos están viviendo en el período más intenso de la historia, una vida llena de estímulos y bajo un bombardeo mediático como ninguna otra generación lo haya vivido antes.

Si anhelas para su futuro, una vida de equilibrio, autocontrol, compasión e inteligencia emocional, es oportuno que evalúes si tu vida en pareja, construye los cimientos adecuados que les ayuden a ser seres humanos plenos.



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